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Jueves 23 de Julio de 2026
Luis Cabral, economista y profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), visitó la Universidad de los Andes para analizar los desafíos regulatorios que impone la inteligencia artificial al poder de mercado de las grandes tecnológicas.
Escrito por Diego Sáez
Restringir las adquisiciones de startups por parte de empresas como Google, Meta o Microsoft podría debilitar uno de los principales motores de innovación del ecosistema tecnológico. Así lo advirtió Luis Cabral, profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), en el reciente conversatorio “Big Tech in the AI Era: Data, Mergers, and Market Power”, organizado por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.
“Mucha gente confunde correlación con causalidad”, señaló Cabral, al cuestionar que el crecimiento de las Big Tech se explique únicamente por la compra de startups. Estados Unidos y la Unión Europea han intensificado el control sobre las fusiones y adquisiciones tecnológicas, pero el economista advirtió que una regulación excesivamente restrictiva podría terminar jugando en contra de sus propios objetivos.
Propuso, en cambio, avanzar hacia un marco basado en principios generales, interoperabilidad, apertura de mercados y protección de la competencia, en lugar de reglas rígidas, en un símil con el arbitraje del rugby: corregir conductas para mantener el juego en marcha, no detenerlo constantemente.
En la misma línea, Carolina Veas, abogada y cofundadora de Crosswalk, planteó que el análisis de competencia tradicional no logra capturar los riesgos propios de la inteligencia artificial. Precisó que hoy solo tres actores —Amazon, Microsoft y Google— controlan la capacidad de cómputo, el recurso clave para el desarrollo de IA, y que mediante contratos, participaciones accionarias y cláusulas de exclusividad logran vincular a los laboratorios de IA sin necesidad de adquirirlos formalmente.
Asimismo, citó el caso del regulador británico, que reconoció una influencia “material” de Microsoft sobre OpenAI sin poder actuar por no existir un cambio formal de propiedad. “El poder de estas empresas no está oculto, ya fue medido por las autoridades, pero igual escapa a lo que la ley puede sancionar”, dijo.
Por su parte, Nicolás Riquelme, profesor de la Facultad, centró su análisis en los datos: qué información controla una plataforma y qué podría hacer con ella al fusionarse con otra. Indicó que los datos generan una ventaja “autorreforzante”, es decir, más usuarios generan más datos y estos mejoran el producto, lo que permite a plataformas como Google expandirse hacia nuevos mercados.
A diferencia de otras industrias, sostuvo, las “killer acquisitions” digitales no eliminan una tecnología, sino a un futuro competidor, como ilustra el caso de Facebook con Instagram y WhatsApp. A partir de los casos Google/Fitbit y Amazon, concluyó que exigir el acceso simétrico a los datos suele generar mayor bienestar que bloquear fusiones o forzar separaciones estructurales.
El espacio, moderado por Jorge Alé, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, propició un diálogo entre distintas miradas sobre cómo la inteligencia artificial está redefiniendo los límites de la política de competencia frente al poder creciente de las grandes plataformas tecnológicas.

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