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Martes 24 de Febrero de 2026
Escrito por Florencia Moya
La Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes cuenta con un nuevo Magíster en Psicología Clínica, orientado a responder a los desafíos actuales y emergentes de la salud mental.
El programa se estructura en torno a tres líneas: intervención clínica, fundamentos teóricos e investigación aplicada a problemáticas clínicas, las que se desarrollan mediante análisis sistemático de casos, supervisión clínica continua y evaluación de procesos y resultados.
“Lo que distingue a este magíster es una combinación coherente de factores que permiten una formación clínica profunda, con práctica supervisada permanente desde el segundo semestre, a través de un entrenamiento progresivo que integra teoría, talleres prácticos y supervisión especializada”, explica Joaquín Celis, directo del magister en Psicología Clínica.
El perfil de egreso considera una formación teórica actualizada, competencias clínicas avanzadas y la capacidad de integrar críticamente la evidencia científica en la práctica profesional. Los egresados podrán desempeñarse en dispositivos de atención clínica para personas adultas del sistema público y privado, así como en organizaciones con programas de bienestar y salud ocupacional, instituciones de educación superior y equipos interdisciplinarios de salud.
“Buscamos que los estudiantes desarrollen una práctica clínicamente fundamentada, integrando evidencia científica actualizada con reflexión clínica, y fortaleciendo capacidades de análisis crítico, formulación clínica y toma de decisiones terapéuticas responsables”, agrega Joaquín Celis.
Asimismo, el programa habilita a sus egresados para asumir funciones de coordinación clínica, contribuir al diseño y mejora de programas, participar en actividades de docencia, supervisión formativa e investigación aplicada, incorporando indicadores de proceso y resultado para la toma de decisiones y el aseguramiento de la calidad.
Otro de los sellos del programa es su enfoque antropológico y su formación ética centrada en la persona. “La dignidad humana y la singularidad de cada paciente se sitúan en el núcleo del quehacer clínico. Este énfasis contribuye a la construcción de una identidad profesional reflexiva y éticamente comprometida”, agrega el director.
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