Actualizado el Jueves 30 de Julio de 2026

A 16 años del gran terremoto chileno: Qué lecciones dejó para la ingeniería y el caso venezolano

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Este año se cumplen 16 años del terremoto ocurrido en Chile a comienzos de 2010 que, junto con el tsunami que le siguió, se convirtió en el segundo de mayor magnitud registrado en la historia del país y dentro de los 10 primeros a nivel mundial, superado únicamente por el ocurrido también en Chile, en la localidad de Valdivia, en 1960.

La ingeniería chilena, sometida a la arremetida de grandes terremotos en los últimos 40 años (magnitud: 8.0, Valparaíso en 1985; 8.8 en el año 2010 en Maule; 8,2 en 2014 en Iquique y magnitud 8,3 en Illapel en 2015), ha desarrollado un modelo avanzado a nivel mundial comparable a países como Japón y Estados Unidos con estrictas normas de edificación que resisten sismos de gran intensidad. El objetivo ha sido prevenir el colapso de la infraestructura destinada al resguardo de la vida, y aunque el temor a un nuevo terremoto entre los chilenos persiste, hay confianza en el avance de las investigaciones y en el trabajo de los expertos.

¿Qué dice la norma sísmica de 2026?

La actualización de la norma sísmica NCh433:2026 fue aprobada técnicamente y publicada por el Instituto Nacional de Normalización (INNC) en marzo de 2026. Entre otras mejoras, incorpora una clasificación sísmica de suelos más precisa; nuevas exigencias para suelos complejos; el período predominante del suelo; aclaraciones para estudios de amenaza sísmica; y requisitos para nuevos materiales y sistemas estructurales (especialmente estructuras de acero y de madera, entre otros).

Los principales aspectos de la nueva norma fueron abordados en mayo pasado en el seminario “Diseño Sísmico de Edificios: nuevo proceso de la norma NCh433” (ver video en Youtube).

¿Chile tiene un modelo de alerta temprana?

Investigadores chilenos, entre ellos el decano Rodrigo Astroza, Sergio Ruiz (Universidad de Chile) y Jawad Fayaz (University of Exeter), desarrollaron HEWFERS, un sistema de alerta temprana basado en inteligencia artificial que predice la intensidad de un terremoto con 30 a 40 segundos de anticipación, usando terremotos de Japón como base de prueba. A diferencia de otros sistemas existentes, que se enfocan en anticipar la magnitud del evento, este modelo estima directamente la intensidad sísmica, es decir, la exigencia real que el movimiento les impondrá a las estructuras, lo que permitiría tomar decisiones clave como evacuar edificios riesgosos o detener procesos industriales peligrosos.

El modelo funciona tomando los primeros diez segundos de movimiento registrados por la estación sismológica más cercana al epicentro, y con esa información proyecta la intensidad del sismo completo tanto en esa misma estación como en otras localidades donde las ondas aún no han llegado; si esas zonas cuentan también con estaciones acelerográficas, el sistema puede afinar aún más sus predicciones. Se espera implementarlo a futuro en Chile, siendo especialmente útil para zonas de subducción como el país, donde los terremotos afectan extensas áreas del territorio.

Rodrigo Astroza

Rodrigo Astroza

Decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes.

Avances en la detección de daños estructurales

Astroza desarrolló desde 2014, junto a investigadores de la Universidad de California-San Diego y la Universidad de Chile, una metodología de monitoreo de salud estructural (SHM) para edificios, casas y puentes sometidos a terremotos, que integra modelos no lineales de elementos finitos con métodos Bayesianos de estimación tipo batch y recursivos. El objetivo es crear una herramienta de identificación de daño robusta y confiable a partir de la respuesta medida en la estructura durante un sismo —lo que Astroza llama “identificación ciega”—, permitiendo estimar tanto las solicitaciones a las que fue sometida la estructura como los parámetros del modelo, información clave para guiar inspecciones, reparaciones post-terremoto y priorizar recursos.

En 2025, el académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la UANDES, Francisco Javier Hernández, investigó junto a Astroza nuevas técnicas para estudiar la respuesta sísmica de estructuras, en el marco del proyecto “Robust Novel System Identification Techniques for Seismic Analysis of Nonlinear Structures”. El objetivo es evaluar con precisión el daño local y global que sufren las edificaciones tras un sismo, determinando la deformación de cada elemento estructural incluso en puntos donde no existen mediciones directas. Para ello, el proyecto contempla instrumentar con equipos sísmicos RaspberryShake —de bajo costo— un edificio de 16 pisos en Huechuraba, que se encuentra sobre un tipo de suelo propenso al fenómeno de doble resonancia, una condición que amplifica severamente las demandas sísmicas y que ya causó graves daños en construcciones como el edificio Alto Río en Concepción durante el terremoto de 2010.

Rodrigo Astroza

Javier Hernández

Académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Uandes.

¿Por qué importa la falla de San Ramón?

El académico e ingeniero civil estructural de la Universidad de los Andes, José Antonio Abell, se preguntó qué pasaría si un terremoto desencadenara la activación de la Falla de San Ramón. La fractura geológica de unos 50 kilómetros de extensión atraviesa las comunas de Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto ha despertado inquietud entre expertos por las construcciones en altura

Utilizando un diseño basado en la inteligencia artificial, Abell logró simular un terremoto de magnitud 6.7 Richter en la zona en donde se ubica la Falla. Los hallazgos estuvieron en la línea de constatar que las construcciones intermedias tienen una altura máxima de 10 pisos. Abell concluyó que “desde el punto de vista del colapso, estamos protegidos por la norma sísmica chilena. Toda estructura que esté de acuerdo con los códigos de diseño chilenos estaría protegida”.

Rodrigo Astroza

José Antonio Abell

Académico e ingeniero civil estructural de la Universidad de los Andes

Exposición a un terremoto durante el embarazo

Una investigación conjunta de las Facultades de Educación y Medicina de la Universidad de los Andes, publicada en la revista Scientific Reports, encontró una relación entre el estrés materno provocado por el terremoto de 2010 y el desarrollo de habilidades pre-lectoras en la primera infancia. El estudio, en el que participaron los académicos Sebastián Illanes, Federico Batiz y Pelusa Orellana, evaluó a 3.280 niños —865 de ellos gestados durante el terremoto y expuestos, por tanto, al estrés materno, y el resto como grupo de control—. Los resultados mostraron que los niños expuestos en el vientre materno presentaron entre un 20% y un 25% menos de desarrollo en capacidades como el reconocimiento de letras y fonemas, en comparación con sus pares no expuestos.

Según explicó la académica Pelusa Orellana, coautora del estudio, estas habilidades —comprensión auditiva, conocimiento de la letra impresa, conocimiento del alfabeto, vocabulario y conciencia fonológica— son predictoras del desempeño en lectoescritura durante los primeros años escolares, por lo que su medición temprana resulta clave para anticipar dificultades de aprendizaje. La evaluación se realizó mediante una prueba autoadministrada por los propios niños al ingresar a kínder. Puedes leer la cobertura completa en El Mercurio.

¿Qué pasó en Venezuela y por qué importa?

El pasado 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por un doble sismo (magnitudes 7,2 y 7,5) con epicentro cerca de Yumare, estado Yaracuy, a pocos segundos de diferencia entre ambos movimientos. La zona más devastada fue el estado La Guaira, donde se desplomaron de forma total más de 189 edificios. El balance oficial más reciente, anunciado por las autoridades, elevó la cifra a 2.295 muertos. Desde entonces se han registrado varias réplicas en zonas urbanas del país, como Caracas.

Para el profesor Astroza, lo primero es diferenciar lo ocurrido en Venezuela de la experiencia general de los sismos en Chile, especialmente con el terremoto del 27/F: “Los terremotos más comunes en Chile, como el del 2010, son por subducción, en los cuales la liberación de energía se produce por el contacto entre las placas que está en el océano, y esa profundidad es mayor, cerca de 35 a 40 kilómetros”, indica. En Venezuela, por el contrario, el reciente sismo se dio a poca profundidad y en un sector donde se concentra buena parte de la población, aclara el ingeniero.

Astroza añade que la normativa vigente en Venezuela es buena y que se actualizó en el año 2020. No obstante, “el sistema constructivo en Venezuela está basado principalmente en marcos con muros de relleno, que son básicamente divisorios. A diferencia de lo que tenemos en Chile, que son edificios de muro con resistencia y rigidez importantes y que no permiten que la estructura se deforme mucho. Otro factor es que en Chile, si se produce daño en un lado, no se compromete la estabilidad general de la estructura, evitando colapsos y derrumbes del tipo tortas, en donde los pisos caen unos sobre los otros”.

Sin embargo, el decano de Ingeniería afirma que el terremoto ocurrido en Venezuela será un caso de estudio muy relevante a nivel mundial, y sus efectos serán estudiados durante muchos años: “Sólo luego de eso podremos hacer un juicio técnico profundo y responsable respecto a las causas precisas de los distintos colapsos observados (y también de los motivos por los cuales otras estructuras tuvieron un adecuado desempeño).”

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